9 estrategias de introducción para discursos, conferencias o exposiciones. Por Miguel Duarte
La introducción, que es la primera parte del discurso, tiene un impacto comunicacional de 40%. Resulta que se trata de un momento muy importante para sorprender a interlocutores, audiencias o públicos.
Presentamos 9 estrategias o técnicas efectivas que salen de los comienzos tradicionales para captar de inmediato la atención de la audiencia, generar interés por el tema propuesto y disposición para escuchar todo el recorrido del discurso.
- Pregunta retórica o directa.
Inicia con una pregunta que haga pensar al público o que los interpele directamente. No esperas una respuesta verbal, sino que buscas generar una reflexión inmediata.
- Historia o anécdota personal.
Comienza con un relato breve, emotivo y relevante para el tema. Una historia conecta a nivel humano y hace que el público se identifique contigo y el mensaje que vas a compartir.
- Dato impactante o estadística sorprendente.
Utiliza una cifra o un hecho poco conocido que resulte impactante y que esté directamente relacionado con el tema que vas a tratar. Esto genera curiosidad y valida la relevancia de lo que vas a exponer.
- Cita de una persona reconocida.
Empieza con una frase célebre de un personaje histórico, un líder de opinión o un experto en el tema. Asegúrate de que la cita sea inspiradora y que su mensaje esté alineado con el objetivo de tu discurso.
- ¿Qué pasaría si…?
Plantea una situación hipotética, a menudo extrema o futurista, que obligue a la audiencia a usar su imaginación y a considerar nuevas perspectivas.
- Declaración audaz o controvertida.
Lanza una afirmación que desafíe la creencia común o que vaya en contra de lo que se espera. Esto genera debate y capta la atención de quienes están dispuestos a escuchar tu punto de vista.
- Objeto inesperado.
Muestra un objeto real, tangible, que tenga un significado simbólico para tu tema. El público se sentirá intrigado por lo que representa ese objeto y querrá saber más.
- Metáfora o analogía.
Compara el tema con algo que la audiencia ya conoce o con algo que sea fácil de visualizar. Las metáforas simplifican ideas complejas y las hacen más accesibles.
- Silencio dramático.
Empieza en completo silencio, mirando a la audiencia por unos segundos. Esta pausa inesperada genera anticipación y calma al público, preparándolo para escuchar lo que tienes que decir. El silencio, bien usado, es una herramienta poderosa.
