La Oratoria como Vehículo de la Ética Parlamentaria.
Dr. Miguel Duarte
La Oratoria Parlamentaria es el arte de hablar con elocuencia dentro del recinto legislativo. Su función principal no es solo persuadir, sino también facilitar la deliberación y la toma de decisiones. Es aquí donde se manifiesta el principio ético de la Transparencia y el Debate Constructivo.
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El Respeto como Cimiento Ético del Discurso
El primer punto de encuentro es el respeto. La ética exige que cada Legislador o Concejal actúe con probidad; la oratoria lo traduce en un discurso que respeta al adversario y a la institución:
Evitar la falacia Ad Hominem: Éticamente, cada Concejal debe centrar el debate en el interés público. El discurso debe enfocarse en los proyectos o ideas (el logos), y no en la persona del oponente (la descalificación personal es una falta ética grave y una debilidad oratoria).
La Ética de la Cortesía: El uso de fórmulas de respeto (por ejemplo: “Señor/a Presidente/a”, “Estimados/as Concejales”) no es solo protocolo; es la manifestación externa del principio ético de la convivencia democrática. La oratoria cívica mantiene la dignidad del recinto.
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La Transparencia y la Precisión Discursiva
La ética de la Transparencia y la Probidad exige que la verdad sea el pilar del mensaje. La oratoria se convierte entonces en la herramienta para transmitir esa verdad de forma accesible y precisa:
Evitar la Demagogia: Éticamente, Legisladores y Concejales tienen el deber de informar con veracidad. Esto implica uso de datos verificables, cita de fuentes y evitar exageraciones o promesas irrealizables. Una oratoria responsable no manipula la información ni apela al miedo.
Claridad sobre Conflictos de Intereses: Cuando Legisladores o Concejales tienen el deber ético de la abstención, la oratoria se utiliza para la declaración explícita ante el cuerpo. Un discurso claro y fundamentado explicando el motivo de la abstención refuerza el principio de la imparcialidad.
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La Oratoria en el Deber de Rendición de Cuentas
El principio ético de la Rendición de Cuentas (Accountability) se cumple a través de la oratoria. Los informes de gestión, las defensas de proyectos y las interpelaciones al Poder Ejecutivo son actos que obligan a cada funcionario/a a justificar sus acciones:
Discurso Fundamentado: Legisladores y Concejales deben defender sus proyectos (una Ley, una ordenanza, la fiscalización de un contrato) con un discurso que demuestre conocimiento técnico y legal. La oratoria, en este caso, es la prueba pública de la diligencia y la idoneidad ética de cada funcionario/a o representante.
Uso Ético de la Influencia: El arte de persuadir debe usarse para convencer a los pares sobre el beneficio público de una idea, y no para coaccionar o presionar con fines particulares. La fuerza del discurso debe residir en la lógica y la moral, no en el poder.
En resumen, la Oratoria Parlamentaria es el medio por el cual la Ética se hace visible y ejecutable. Oradores éticos usan la palabra para elevar la deliberación, construir consensos transparentes y servir al bien común. Desvincular la oratoria de la ética es despojar al debate público de su propósito democrático.
*Miguel es Fundador y Director de Usina de Conocimientos Campus Virtual. Es Consultor Onlife. Es Doctor en Ciencia Política (UNC) y Licenciado en Ciencia Política (UCC). Tiene formación en Coaching, Neurociencias, Programación Neurolingüística y Comunicación. Es escritor y generador de contenidos audiovisuales digitales. Es Presidente de la Asociación Argentina de Derecho Político (AADP 2025 a 2028).
