“Oradores/as Virtuosos/as: Comunicación, Ética y el poder de la transformación”
Autor: Miguel Duarte*
PRESENTACIÓN.
Hablar de las virtudes, nos conduce a pensar en las virtudes cardinales. Estas refieren a hábitos y costumbres que rigen la conducta humana. Por tal motivo, adquieren un carácter moral o ético tan relevante como desafiante para toda persona que se considera en constante aprendizaje para una vida buena. Las cuatro virtudes cardinales son: Prudencia; Justicia; Fortaleza y Templanza.
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Prudencia
La palabra prudencia, como vemos en el diccionario de la RAE, viene del latín prudentia, que significa: “Templanza, cautela, moderación. Sensatez, buen juicio. (…) consiste en discernir y distinguir lo que es bueno o malo, para seguirlo o huir de ello”.
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Justicia
El vocablo justicia, viene del latín Iustitia y, según la RAE, significa: “Principio moral que lleva a determinar que todos deben vivir honestamente. Derecho, razón, equidad. (…) la constante y firme voluntad de dar a Dios y al prójimo lo que les es debido”. Se busca la equidad en las relaciones humanas y el orden social.
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Fortaleza
Viene del occitano (lengua romance) fortalessa y significa, según la RAE: “Fuerza y vigor (…) consiste en vencer el temor y huir de la temeridad”. Como virtud, asegura firmeza, convicción y constancia en buenas prácticas. Implica la fuerza interior que resiste a la adversidad e impulsa la lucha por metas nobles.
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Templanza
Este vocablo, del latín temperantia, significa según la RAE: “Moderación, sobriedad y continencia. (Se trata de) moderar los apetitos y el uso excesivo de los sentidos, sujetándolos a la razón”. Se trata del dominio de pasiones e impulsos, priorizando el uso de la razón.
LAS VIRTUDES Y LA ORATORIA.
En El libro de las virtudes, escrito por William Bennett en 1993, se destacan las siguientes: autodisciplina, compasión, responsabilidad, amistad, trabajo, coraje, perseverancia, honestidad, lealtad y fe. Este libro reúne enfoques teóricos e historias que contribuyen a la comprensión de un tema tan relevante, tanto como impulsa la explicación desde las perspectivas racional y emocional.
Vinculadas las virtudes a la oratoria, nos lleva a proponer un círculo virtuoso que sirve para maximizar la calidad del habla y las personas hablantes. Este círculo virtuoso es el que une y retroalimenta las siguientes fases o etapas: Preparación (verbal y no verbal), Práctica (o entrenamientos), Evaluación (verificar la comunicación verbal y no verbal) y Acción (aplicar todo lo planificado).
En efecto, oradores/as que aplican el círculo virtuoso, se transforman en oradores/as virtuosos/as, que desarrollan estrategias con basamento ético. Tal como sostenía Aristóteles los pilares de la persuasión: el ethos, el pathos y el logos. Oradores/as de alto impacto logran confianza, reputación y respeto; gestión de las emociones y sensibilidad; lógica y racionalidad argumentativa.
Preparamos y practicamos nuestros lenguajes verbal y no verbal. Lo hacemos a través de diferentes propuestas, a saber:
Autodisciplina.
Aplicamos la medianía, concepto esgrimido por Aristóteles en la Etica Nicomaquea, entendiendo que la oratoria virtuosa se encuentra entre dos extremos: por un lado, hablar sin ninguna preparación o, por otro lado, planificar, preparar y poner en práctica lo que se va a decir. Ejemplo: armar un mensaje o discurso contemplando las tres partes que lo componen y leer en voz alta.
Compasión.
Se trata de tener presente, percibir, la realidad de otras personas. Sus vidas, sus emociones, las situaciones que deben enfrentar. Efectivamente, implica actuar con empatía, con comprensión de la otredad. Ejemplo: la mirada a los ojos impulsando la escucha activa, es decir poniendo en práctica el uso de los sentidos, usar las manos y los brazos en signo de contención.
Responsabilidad.
Responder por otras personas, dar respuestas, hacernos cargo. De eso se trata la responsabilidad. Oradores/as virtuosos/as que actúan con responsabilidad, son aquellos/as que salen del ego, de la mirada autoevaluativa, para enfocarse en los intereses de interlocutores, audiencias y públicos. Ejemplos: abrir las manos, usarlas con sentimiento, manteniendo el cuidado de las palabras.
Amistad.
Se construye con metas comunes, aprendiendo a compartir, desarrollando una narrativa común cimentada en un nosotros/as fuerte, categórico. La amistad resalta el principio de la fraternidad, tan esencial en tiempos violentos, de conflictos y guerras. Ejemplo: lenguaje verbal de cercanía, presentaciones personales sencillas, sonrisas iniciales, estrechar la mano y abrazar con afecto.
Trabajo.
Se enfoca en el esfuerzo, el sacrificio, las energías puestas al servicio de una oratoria virtuosa. Es todo aquello que hacemos en el camino de una vida buena. Son las tareas que llevamos adelante para mejorar día a día. Ejemplo: trabajar el cuerpo con movimientos constantes, ejercitar la respiración diafragmática, leer en voz alta con obstáculos (corchos).
Coraje.
Asumir la vida con valentía. “Nos volvemos valientes al realizar actos de valentía”, decía Aristóteles en Ética Nicomaquea. La resistencia es inherente al coraje. En relación a la oratoria, será virtuosa si toma distancia de los discursos de odio, insultantes y mediocres. Ejemplo: estimular el límbico y el neocórtex cerebral, entrenando la voz con sus matices y los razonamientos cuidados.
Perseverancia.
Perseverar, del latín perseverāre, según la RAE, significa: “Mantenerse constante en la prosecución de lo comenzado, en una actitud o en una opinión. Durar permanentemente o por largo tiempo”. En el plano de la oratoria supone mantener coherencia o congruencia y desenvolverse con naturalidad. Ejemplo: realizar una matriz discursiva sólida y entrenar frente al espejo o videos.
Honestidad.
Lejos de las mentiras, de las fakenews, de las falacias, la honestidad representa virtuosismo en oratoria. La oratoria no enseña a mentir, chamuyar, versear, manipular, enseña a hablar con sentido, con valores, con una misión trascendente, aunque solo se exprese en un saludo cordial. Se trata de tener un discurso genuino. Ejemplo: leer el poema “El discurso genuino” y aplicarlo.
Lealtad.
En oratoria, los principios de claridad, concisión y sencillez, traducen transparencia y lealtad, cimentando la confianza. En tiempos de desconfianza marcada, trabajar la lealtad a ideas, pensamientos, valores, visiones y misiones institucionales, conduce a una comunicación sólida y a discursos compartidos. Ejemplo: mensajes cortos compartidos o dichos a un mismo tiempo.
Fe.
“La Fe es una fuente de disciplina, poder y sentido en la vida de los fieles de cualquier gran credo religioso” dice William Bennett. La Fe guía a quienes creen, se siente, es abordada desde lo vivencial cuando se trata de oradores/as virtuosos/as. Es confianza. Ejemplo: se trabaja sobre mapas mentales positivos, con objetivos claros y un manejo del espacio muy desenvuelto.
PALABRAS FINALES.
Nuestro mundo está lleno de ruido y sufre carencias de significados. En una era de hiperinformación, de mensajes instantáneos y efímeros, cualquiera puede hablar, lo realmente difícil es conectar. Todo/a orador/a virtuoso/a aprende a conectar con otros/as. Mientras manipuladores/as usan el habla para controlar y beneficiarse, cada líder/esa transformador/a construye su comunicación como un acto de servicio, con responsabilidad y compromiso. La técnica sin ética es un mero conjunto de tips; la elocuencia sin valores es un eco vacío.
Cada orador/a virtuoso/a logra alinear la mente, la palabra y el carácter. Comprende que el poder de la palabra no se mide por los aplausos que cosecha, sino por las realidades que transforma y las voluntades que moviliza hacia el bien común, “piedra angular de la sociedad” como decía Ernesto Sábato. Al disfrutar distintos escenarios, impulsamos la visión y provocamos la acción de otras personas, siempre recurriendo a la reflexión. Así se logra la integridad, se abraza la probidad, se construye la esperanza y se alcanza la confianza.
La Oratoria es una fuerza imparable de transformación humana.
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*Miguel es Licenciado (UCC) y Doctor (UNC) en Ciencia Política. Es Profesor de Derecho Político, Facultad de Derecho UNC. Autor de “Humanos, zorros y leones. El libro de la clase dirigente”. Es Director de Usina de Conocimientos Campus Virtual. Más info del CV:
